Las claves para empezar hoy a bajar de peso
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Las claves para empezar hoy a bajar de peso

Un psicólogo ofrece herramientas para no postergar más el descenso de peso. Cómo prepararnos mentalmente
Empieza a perder peso hoy

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El modo en el que comemos habla de nosotros y de nuestras relaciones. De cómo nos sentimos y hasta de qué queremos y esperamos de la vida. El problema no es qué comemos sino por qué comemos. Así explica el psicólogo Fabián Kolonisky el complejo vínculo de los seres humanos con la comida y los excesos, esa fórmula infalible que lleva al sobrepeso y la obesidad.
El comienzo de un nuevo año suele ser un momento propicio para renover las energías y apostar a un cambio verdadero y prolongado que nos lleve a alejarnos de los malos hábitos.

Pero …¿qué nos lleva a establecer una relación adictiva con los alimentos?¿Qué se esconde tras esa relación enfermiza? ¿Qué se tapa con comida? Lo primero que aclara el profesional, que desde hace dos años está al frente de un centro multidisciplinario de adelgazamiento, es que la obesidad no tiene por qué ser crónica, que la obesidad no debe ser un problema para toda la vida. “Sí, se puede sanar el vínculo con la comida”, enfatiza el director del Programa Multidisciplinario de Adelgazamiento, Promad.

Ese proceso, el del lograr y construir la delgadez, no tiene que ser tortuoso. Es más, “sacrificio” es una palabra que el terapeuta intenta desterrar del vocabulario y la cabeza de los pacientes. “Esfuerzo sí”, señala. Cambiar hábitos y costumbres no es fácil pero, evidentemente, no tiene por qué traer sufrimiento.

El miedo que las personas tienen a padecer es lo que justamente los lleva a comer de más, a ser voraces, a intentar llenarse la panza y la boca para no pensar, para no sentir, para no tomar decisiones trascendentes, opina el psicólogo. “La mayoría de las personas inicia un tratamiento o una dieta para bajar de peso con la idea de quitarse la grasa del cuerpo, y punto. Pero cuando comienzan a transitar por los grupos terapéuticos _uno de los pilares de este tratamiento_ se dan cuenta de que el tema no pasa por cuánto comen sino por qué lo hacen; y en la búsqueda de esas respuestas encuentran el camino del verdadero cambio”, remarca.

De eso sabe bien Diego Palacios, quien pesaba 96 kilos y logró unos 18 kilos menos. La historia de Diego con la comida se parece, seguramente, a tantas otras. Dice que fue el chico al que mandaban al endocrinólogo para que “le haga” una dieta y otra más, el joven que pasó por cuanto médico nutricionista existía, el que se puso las “semillitas” en la oreja para perder el apetito, el que casi termina con un problema renal por tomar pastillas mágicas que le prometían el cuerpo deseado. “Yo no me saqué kilos de más, me saqué peso de encima”, dice, convencido de que el bienestar que siente ahora tiene que ver con un cambio mental, más que nada. “En el marco de un programa de adelgazamiento como el que yo hice achicás todo, menos la cabeza”, profundiza.

“Sí, la relación con la comida es el espejo de nuestra relación con el mundo, algo que hasta ahora yo no había podido ver”, comenta este muchacho de 36 años del que no quedan rastros de gordura. “Está bueno que quienes son obesos se pregunten qué se están comiendo en realidad, qué dolores, qué perdidas, qué temores. A algunos nos ha sido más fácil abrir la heladera que reflexionar y tomar decisiones, pero conmigo eso no va más”, dice con firmeza.

Para que un plan de adelgazamiento funcione el pilar del mismo debe ser la contención terapéutica, señala Kolonisky: “Apostamos al descenso de peso por medio de grupos terapéuticos con acompañamiento nutricional, no al revés”.

La gente, comenta, suele resistirse en un primer momento a vivir esta experiencia: “El 80 por ciento de quienes se acercan a la clínica dicen que no les interesa venir a los grupos, quieren que les des una dieta, bajar rápido y listo”. En esos casos, menciona, el popularmente llamado “efecto rebote” está garantizado. Un efecto que según él, es puro verso. “No hay efecto rebote, el único efecto nocivo es el de comer en exceso. Si dejás de comer, bajás, y si comés de más, subís, no hay ningún fracaso ni ningún misterio en eso; por lo tanto apuntamos al por qué, al modo de relacionarse con la comida, a revisar qué otras cosas uno está poniendo allí, en el plato de comida”.

Cuando se le pregunta cuál es la mayor dificultad que presentan las personas a la hora de bajar de peso, el psicólogo es contundente: “Cuesta poner límites”. Al tiempo que destaca que no poder decir que “no” forma parte de esa dificultad. “El no es posibilitador, el no marca que estás capacitado para elegir, que podés hacerlo y que es recomendable que lo hagas”, menciona.

Bajar de peso y sostenerlo es posible. Y hay cientos de casos que dan cuenta de ello. La clave parece estar en enfrentar el problema y dejar de esconderse detrás de la gordura. Según Kolonisky: “Nadie adelgaza si no está decidido a hacerlo y si no tiene una elección personal hacia un cambio de vida. Nadie adelgaza y se mantiene delgado si no toma las riendas de su vida”.

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